Intel presenta Crescent Island, su GPU para centros de datos que recuerda a la cancelada Rubin CPX de Nvidia

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En el marco del COMPUTEX 2026, Intel ha revelado detalles sobre Crescent Island, su nueva GPU para centros de datos, que destaca por una aproximación poco convencional. A diferencia de la mayoría de GPUs de alto rendimiento que emplean módulos socket y memoria HBM o GDDR, Crescent Island llegará en formato PCIe y usará memoria LPDDR5x — similar a la que se utiliza en portátiles y smartphones de alta gama — con hasta 480 GB, superando ampliamente el máximo actual de 288 GB de las GPUs insignia de Nvidia.

Este uso de LPDDR5x, una memoria más económica que las tradicionales en GPUs de rendimiento elevado, supone un desacierto en cuanto a velocidad, ya que se estima un ancho de banda próximo a 1,2 TB/s, muy por debajo de los 20 TB/s que ofrecen las últimas generaciones de Nvidia y AMD. Sin embargo, este diseño responde a un cambio en las arquitecturas de computación para inteligencia artificial, que separan la inferencia en dos fases: prefill y decodificación.

La fase prefill es intensiva en cálculo y, aunque consume mucha memoria, no depende exclusivamente de una memoria ultrarrápida. Esto permite emplear memorias de menor velocidad y coste, que fueron la base conceptual de la cancelada Rubin CPX de Nvidia. Esta última prometía una alta capacidad de memoria GDDR7 y un rendimiento de hasta 30 petaFLOPS en cálculo NVFP4 para acelerar cargas de trabajo que requieren procesar grandes cantidades de tokens, como asistentes de programación. Sin embargo, Nvidia canceló esta línea para priorizar su plataforma LPX basada en aceleradores Groq, centrados en optimizar la generación de tokens.

Intel aprovecha esta oportunidad con Crescent Island, cuya arquitectura Xe-3P soporta tipos de datos FP8 y FP4 y funcionará con un consumo de 350 vatios en formato PCIe refrigerado por aire. Por ahora, se desconocen cifras de rendimiento en FLOPS, aunque Intel ha insinuado que esta GPU podría integrarse con el framework Dynamo de Nvidia, destinado a la inferencia disgregada entre múltiples GPUs.

Aunque Intel parece querer llenar este hueco en el mercado, no limita su apuesta a Crescent Island. Desde principios de año, ha invertido 350 millones de dólares en SambaNova, un referente en IA, y recientemente ha lanzado una plataforma de inferencia disgregada que combina Xeons, RDUs de SambaNova y GPUs Nvidia. Aún así, también podría usar alternativas abiertas como LLMd para integrar su hardware propio con soluciones de terceros.

Con esta estrategia, Intel confirma su interés por competir en el sector de la inteligencia artificial empresarial, apostando por soluciones flexibles, accesibles y adaptadas a las nuevas demandas de procesamiento de grandes modelos de lenguaje.

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