Francia y Alemania paralizan el programa conjunto del caza europeo de próxima generación

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El ambicioso programa europeo Future Combat Air System (FCAS), destinado a desarrollar un caza de próxima generación, ha quedado paralizado debido a las profundas discrepancias entre Francia y Alemania, sus dos principales impulsores. Esta decisión fue anunciada por el canciller alemán Olaf Merz y el presidente francés Emmanuel Macron.

El FCAS, también conocido en francés como Système de Combat Aérien du Futur (SCAF), comenzó a gestarse en 2017 y esperaba realizar un vuelo de demostración tecnológica en 2026 o 2027, con entrada en servicio prevista para 2040. Sin embargo, las disputas sobre la distribución del trabajo y los derechos de patente entre Dassault y Airbus, junto con diferencias en los requisitos operativos —Francia exige un caza capaz de operar desde portaaviones y Alemania cuestiona la necesidad de aviones tripulados ante el avance de drones— han torpedeado el proyecto.

Según el semanario alemán Der Spiegel, las negociaciones no lograron cerrar un acuerdo sobre el reparto industrial y las innovaciones tecnológicas. Por su parte, Le Monde recoge que Macron y Merz concluyeron que la colaboración para construir un avión común no era viable, aunque aspectos auxiliares del programa, como el desarrollo de drones acompañantes y un sistema de comunicaciones conectado en red —denominado «combat cloud»— continuarán adelante.

El programa FCAS incluía además a España y Bélgica, aunque su futuro participación es incierta tras la ruptura franco-alemana. Se prevé que Francia opte por desarrollar un caza propio según sus exigencias, siguiendo la trayectoria del Rafale, mientras Airbus explora la posibilidad de liderar un consorcio europeo alternativo para crear un nuevo caza de largo alcance.

En paralelo, sigue en marcha el Global Combat Air Program (GCAP), un proyecto tripartito del Reino Unido, Italia y Japón que busca sustituir al Eurofighter Typhoon y al Mitsubishi F-2 japonés. El modelo británico, conocido como Tempest, es ahora el principal rival en el desarrollo de un caza europeo de sexta generación, aunque la demora del gobierno británico en definir una política clara de defensa pone en riesgo los plazos previstos, como el vuelo demostrador inicialmente fijado para 2027.

Por otro lado, Estados Unidos desarrolla su propio caza de sexta generación bajo el programa Next-Generation Air Dominance (NGAD), con el modelo F-47 de Boeing y entrada en servicio estimada para los años treinta. Sin embargo, el posible suministro a Europa es incierto debido a restricciones y versiones degradadas impuestas por Washington, que ya han generado críticas tras los retrasos en la modernización del F-35, limitando la integración de armamento europeo en las fuerzas aéreas aliadas.

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