El informe publicado por KPMG en octubre de 2025, titulado «Experiencia Total: Redefiniendo la Excelencia en la Era de la IA Agente», ha sido objeto de críticas por presentar numerosas imprecisiones y referencias dudosas. Según un análisis realizado por la compañía investigadora GPTZero, solo 5 de las 45 citas incluidas en el documento corresponden con exactitud a la fuente mencionada. El resto de las referencias van desde fragmentos deformados y engañosos hasta citas parcialmente inventadas o demasiado vagas para ser verificadas.
Este no es un caso aislado en la industria de la consultoría, que ya el año pasado vio cómo Deloitte tuvo que devolver fondos al gobierno australiano tras detectar contenido generado por IA en un informe oficial. GPTZero ha acuñado el término «vibe citing» (citación por intuición) para describir esta práctica, similar al «vibe coding», en la que la inteligencia artificial generativa produce referencias que aparentan ser legítimas pero que, al ser revisadas, resultan ser falsas o erróneas.
El análisis acusa que alrededor de la mitad de las afirmaciones del informe de KPMG son incorrectas, carecen de respaldo o se atribuyen a fuentes equivocadas. Destacan, por ejemplo, los supuestos casos de éxito en la aplicación de IA agente en entidades como UBS, Ferrocarriles Federales Suizos y Transport for London, que resultaron basarse en fuentes inconsistente o manipuladas.
GPTZero también señala errores en datos utilizados en el informe, como la afirmación de que la aerolínea Emirates utiliza un chatbot móvil llamado Sara capaz de conversar con pasajeros y modificar sus vuelos. En realidad, Sara es un asistente robótico lanzado en 2023 que no tiene funcionalidades de chatbot ni capacidad para cambiar reservas.
Además, se detectan contradicciones internas, como la disparidad en el porcentaje de CEOs que consideran la IA la máxima prioridad de inversión. El informe indica un 55%, mientras que el «CEO Outlook 2025» de KPMG, lanzado el mismo mes, establece una cifra significativamente mayor, del 71%.
Como respuesta, KPMG ha retirado temporalmente el informe de sus plataformas digitales mientras investiga cómo se produjo su publicación. Un portavoz de la firma declaró a The Register que la compañía «toma muy en serio la precisión y la integridad de sus contenidos publicados» y que se están revisando las circunstancias que rodearon la difusión del documento, recordando que sus empleados deben seguir lineamientos estrictos para el uso responsable de la IA, incluyendo la supervisión humana para validar contenido y verificar fuentes.
Este episodio pone de manifiesto que, pese a las advertencias de consultoras sobre los riesgos de las alucinaciones de la inteligencia artificial, estas mismas pueden ser víctimas de ellas durante sus propias investigaciones y publicaciones.

