Investigadores de seguridad han desvelado una vulnerabilidad crítica en el BootROM de los procesadores A12 y A13 de Apple, presente en modelos como el iPhone XS, XR, 11 y 11 Pro, así como otros dispositivos con estos chips. El fallo, bautizado como «usbliter8» por el equipo de Paradigm Shift, se encuentra en el código SecureROM inmutable grabado en el silicio durante la fabricación, lo que impide su corrección mediante actualizaciones de software.
Este exploit aprovecha una vulnerabilidad en el controlador USB Synopsys DesignWare, que Apple utiliza en sus dispositivos afectados. La falla reside en la gestión defectuosa de ciertos paquetes USB durante el modo Device Firmware Update (DFU), permitiendo a un atacante corromper la memoria y obtener control completo sobre el SecureROM, el componente primordial sobre el que se apoya toda la cadena de confianza de arranque del sistema.
Para que un atacante pueda explotar esta brecha es imprescindible el acceso físico al dispositivo y ponerlo en modo DFU, por lo que no representa una amenaza para ataques remotos habituales como phishing o malware. No obstante, para la comunidad de seguridad y jailbreak, estas vulnerabilidades son extremadamente valiosas, dado que permanecen abiertas durante toda la vida útil del hardware.
El equipo de Paradigm demostró con su prueba de concepto la ejecución de código no firmado durante el arranque, la carga de imágenes iBoot modificadas sin validación y la alteración del comportamiento en DFU. Además, los dispositivos afectados quedan marcados con la cadena «PWND», conocida en la escena de jailbreak.
Según los investigadores, la generación A11 no sufre este problema debido a un diseño USB diferente, mientras que los chips A14 en adelante ya cuentan con soluciones que impiden la explotación. Sin embargo, los dispositivos con A12 y A13 seguirán siendo vulnerables de forma irreversible.
Paradigm informó previamente a Apple sobre el hallazgo y coordinó la publicación con la empresa, que no ha ofrecido comentarios públicos. Aunque este exploit no compromete directamente al Secure Enclave Processor, responsable de proteger datos sensibles como contraseñas y claves de cifrado, el control del SecureROM supone un acceso casi total a la seguridad del dispositivo.
No existe parche para esta vulnerabilidad; la única solución efectiva es reemplazar el dispositivo por uno con hardware actualizado.

