El Brexit reduce un 6% el tamaño de la economía británica en la última década, según datos del Banco de Inglaterra

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El Brexit ha supuesto una reducción cercana al 6% en el tamaño de la economía del Reino Unido durante los últimos diez años, según un estudio elaborado por economistas que han analizado datos internos del Banco de Inglaterra relacionados con las decisiones, opiniones y resultados financieros de miles de empresas británicas desde el referéndum de 2016.

La investigación utilizó la información que el Banco emplea para tomar decisiones sobre las tasas de interés, reconstruyendo un escenario en el que el Reino Unido permaneciera en la Unión Europea. El estudio concluye que aproximadamente la mitad del impacto negativo se debió al shock y la incertidumbre tras el referéndum, mientras que el resto proviene del incremento de barreras comerciales después de la salida del país de la unión aduanera y el mercado único en 2021.

Para las pequeñas y medianas empresas, base de la economía británica, estos resultados reflejan la realidad sufrida en la última década: márgenes más ajustados, inversiones aplazadas y una creciente carga administrativa en las fronteras con la UE.

Este trabajo, liderado por el economista británico Nick Bloom, profesor en la Universidad de Stanford, junto con economistas del Banco de Inglaterra, representa la primera utilización de datos detallados del sector empresarial por parte del Banco para estos fines.

Estos datos provienen del Decision Maker Panel, una encuesta creada en 2016 para medir el impacto económico del Brexit. Normalmente usada para orientar decisiones sobre tipos de interés, esta herramienta permitió seguir anualmente la exposición de las empresas a distintas consecuencias del Brexit, los efectos detectados y su reflejo en las cuentas corporativas.

El impacto estimado a nivel empresarial señala un retroceso del 6% en una década. Comparando con otros cinco métodos tradicionales de análisis, estas cifras alcanzarían una media cercana al 8%. El estudio completo, publicado por el National Bureau of Economic Research, detalla en profundidad el impacto económico del Brexit y enfatiza que las opiniones expresadas no representan necesariamente la postura oficial del Banco de Inglaterra.

Según Bloom, el Reino Unido crecía con fuerza antes del referéndum y podría haber igualado en parte el crecimiento de Estados Unidos si no fuera por las perturbaciones provocadas por el Brexit. El economista confirma que la información del Banco sustenta esta conclusión, señalando que el impacto no fue inmediato, sino que se fue manifestando de forma gradual durante la última década.

En los últimos meses, los altos cargos del Banco de Inglaterra se han mostrado más claros sobre las consecuencias de abandonar la UE. El gobernador Andrew Bailey declaró que el Brexit ha reducido el nivel de actividad y crecimiento económico, vinculándolo a la disminución de mercados de exportación y al efecto negativo en la productividad y el tamaño del mercado.

No obstante, Bailey matizó el impacto en el sector financiero: aunque no fue «bueno», tampoco fue tan negativo como se había previsto inicialmente.

No todos los expertos aceptan esta cuantificación. Algunos economistas y responsables de políticas públicas señalan la dificultad de modelar cómo habría sido el desempeño económico sin Brexit, advirtiendo que estas estimaciones pueden sobrestimar el impacto en un contexto de múltiples crisis globales. También critican que el análisis no considera completamente el avance tecnológico y de inversión en Estados Unidos ni la crisis energética europea reciente.

El 6% señalado se encuentra dentro de un rango conocido, ligeramente superior al 5% calculado por Goldman Sachs. Además, coincide con datos que reflejan que los pequeños exportadores han sufrido más, evidenciado por el impacto de 27.000 millones de libras sobre los exportadores británicos, donde las empresas más pequeñas han resultado más dañadas.

El estudio se publica justo antes del décimo aniversario del referéndum y en un contexto de acercamiento diplomático. El primer ministro Sir Keir Starmer ha anunciado reuniones con responsables europeos en julio para acordar nuevas condiciones sobre exportaciones agrícolas, electricidad y comercio de emisiones, con intenciones de ampliar la cooperación en otros ámbitos.

Para los empresarios británicos, el clima político importa menos que los cambios efectivos en las fronteras. Diez años después, la lección que aportan los datos del Banco de Inglaterra es clara y sombría: el coste económico del Brexit no llegó de golpe, sino que se acumuló silenciosamente, empresa a empresa, año tras año.

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