DARPA ha lanzado una solicitud para desarrollar nuevos paradigmas de computación de bajo consumo y recursos limitados, con un enfoque en sistemas microscópicos similares a los chips diminutos que llevan las tarjetas de felicitación musicales o los libros infantiles. Esta iniciativa se inspira tanto en las tarjetas musicales como en el 80º aniversario del ENIAC, el primer ordenador electrónico de propósito general, con la pregunta en mente de por qué no se están creando dispositivos útiles con formatos tan pequeños.
El organismo destaca que el coste físico y financiero de la computación ha caído tanto que ya se incluye rutinariamente en productos desechables, mientras que los recursos físicos necesarios para mantener, alojar y alimentar esos sistemas se han convertido en el cuello de botella principal. No se trata de miniaturizar un centro de datos, sino de abordar una paradoja en el extremo más básico del espectro computacional, que DARPA ve como una oportunidad para satisfacer necesidades en entornos militares.
Por ello, la agencia estadounidense busca ideas que permitan operar con muy poca potencia y memoria, tolerar componentes poco fiables y emplear técnicas de fabricación de baja precisión o procesos tecnológicos antiguos. Además, los desarrollos deben poder adaptarse a condiciones logísticas complicadas típicas en campos militares, como la falta de confianza en fuentes de datos, operar con privilegios mínimos por seguridad, interfaces simples que cualquier soldado pueda manejar, y sistemas capaces de autogestionarse sin depender de equipos externos.
Especialmente llamativo es el requisito de que estos dispositivos puedan programarse y modificarse de forma autónoma y nativa, sin herramientas externas o máquinas auxiliares, generando y recompilando su código directamente en el hardware. Aunque parece un desafío enorme para dispositivos microscópicos y limitados, DARPA tiene un historial de impulsar tecnologías que luego se generalizan en el ámbito civil.
Si este programa prospera, no sería descabellado imaginar que en el futuro incluso una tarjeta electrónica de felicitación pueda incorporar una pequeña inteligencia artificial.

