EE.UU. fija 2028 para tener su primer ordenador cuántico y prepara la criptografía post-cuántica

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El presidente Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva que marca un objetivo claro: Estados Unidos debe contar con un ordenador cuántico plenamente funcional para 2028, con el fin de mantener una ventaja estratégica tecnológica frente a otros países. Este proyecto también incluye una transición nacional hacia la criptografía post-cuántica destinada a proteger la información sensible ante la llegada de esta nueva era tecnológica.

La orden incluye la creación de un programa nacional conocido como Quantum Computer for Application Development and Discovery Science (QC-ADDS), que coordinará agencias como el Departamento de Energía, Defensa, Comercio y la comunidad de inteligencia, junto con el sector privado y la comunidad investigadora. Se prevé instalar al menos un ordenador cuántico en una instalación del Departamento de Energía y ponerlo a disposición de la comunidad científica.

Michael Kratsios, asesor presidencial para Ciencia y Tecnología, explicó a los medios que la administración confía en poder cumplir este ambicioso plazo. Sin embargo, desarrollar esta tecnología implica superar retos importantes, principalmente relacionados con la corrección de errores, ya que los qubits —la unidad básica del ordenador cuántico— son muy sensibles al ruido ambiental, dificultando su estabilidad.

Actualmente, los sistemas cuánticos cuentan con miles de qubits, y startups como QuantWare, respaldadas por Intel, aseguran poder alcanzar los 10.000 qubits para 2028. No obstante, para realizar tareas realmente útiles se necesitarán cientos de miles o incluso millones de qubits.

Aunque el plan no incluye cifras detalladas sobre el presupuesto, informes recientes mencionan que la administración destinará más de 2.000 millones de dólares a la investigación cuántica y 1.375 millones a la fabricación de chips cuánticos a través de alianzas con empresas como IBM y GlobalFoundries.

Paralelamente, la orden ejecutiva exige que agencias como la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y el Departamento de Seguridad Nacional lideren la transición obligatoria hacia la criptografía post-cuántica, con el objetivo de que los sistemas de seguridad más críticos estén protegidos para 2030 o 2031. Se espera que el próximo año ya haya un programa piloto exitoso que demuestre esta migración.

La criptografía post-cuántica se basa en métodos de cifrado desarrollados para resistir ataques de ordenadores cuánticos, que podrían vulnerar las actuales técnicas con las que se protegen datos y comunicaciones sensibles. Además, la administración quiere que infraestructuras claves —como redes eléctricas, sistemas de agua y transporte— adopten estas medidas para garantizar su seguridad.

Finalmente, el Consejo Regulador Federal de Adquisiciones exigirá que los contratistas gubernamentales cumplan con estándares de ciberseguridad propios para 2030, alineándose con este plan nacional de protección y desarrollo tecnológico.

Desde la Casa Blanca apuntan que los organismos involucrados utilizarán recursos ya existentes y coordinarán con la Oficina de Gestión y Presupuesto la financiación final para estos proyectos.

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