La Policía Metropolitana de Londres (MPS) tiene previsto comenzar a utilizar cámaras de reconocimiento facial en tiempo real (LFR, por sus siglas en inglés) en las zonas del West End y Soho antes de que finalice el año, tras realizar un proyecto piloto de seis meses en el barrio sureño de Croydon.
El sistema de reconocimiento facial estático consiste en la instalación temporal de cámaras en farolas u otras estructuras urbanas, cuyos datos se monitorean de forma remota. Los agentes en el terreno detienen a personas cuyo rostro coincide con imágenes de listas de vigilancia creadas expresamente, que se confeccionan con hasta 24 horas de antelación y se eliminan tras su uso.
Durante el piloto ininterrumpido entre octubre de 2025 y marzo de 2026, se dieron 24 despliegues en Croydon que detectaron a 173 personas con resultado positivo y solo una falsa alerta, lo que permitió a los agentes identificar y liberar a esa persona durante la comprobación.
Entre los detenidos figuraba un delincuente sexual registrado que mantenía comunicación con un menor de 16 años, y que fue condenado en mayo a dos años de prisión por incumplir una orden de prevención de daños sexuales y por la posesión de imágenes indecentes de menores.
Sin embargo, esta expansión tecnológica ha generado críticas por parte de grupos de defensa de las libertades civiles, como Big Brother Watch. El colectivo, que perdió en abril un recurso legal contra el uso policial del reconocimiento facial, denuncia que el cuerpo policial está avanzando con las implantaciones sin que el Parlamento haya legislado sobre la regulación de esta tecnología.
Jack Coulson, responsable de campaña de Big Brother Watch, afirmó que «la vigilancia biométrica permanente en espacios públicos es incompatible con los principios democráticos de la policía y el consentimiento ciudadano». También recordó el caso del ciudadano de Southampton, Alvi Choudhury, detenido de manera injustificada diez horas en enero tras una coincidencia errónea del sistema LFR de Thames Valley Police, atribuida a sesgos raciales evidentes en la tecnología.
Por su parte, el comisionado de la Policía Metropolitana, Mark Rowley, anunció el 24 de junio que la fuerza invertirá en tecnologías avanzadas como redes de drones de emergencia, inteligencia artificial para analizar un millón de cámaras de CCTV y en ampliar el uso del reconocimiento facial en vivo, con el fin primordial de reforzar la protección ciudadana.
No obstante, Rowley alertó que los recortes presupuestarios han limitado las inversiones tecnológicas, con un gasto estimado de 6.000 libras por agente, muy inferior al de otras agencias gubernamentales, y adelantó que será necesario recortar alrededor de 700 puestos de primera línea debido a la negativa de la administración local a aprobar contratos con determinados proveedores controversiales, como la empresa estadounidense Palantir.

