El gobierno británico ha anunciado una inversión de hasta 60 millones de libras destinada a dos centros de investigación liderados por la Universidad de Oxford y University College London (UCL). El objetivo es desarrollar tecnologías de inteligencia artificial (IA) que sean más baratas de operar, más fiables y especialmente accesibles para las empresas británicas de tamaño pequeño y mediano, que conforman la base de la economía nacional.
Estos laboratorios buscarán impulsar un nuevo ciclo de innovaciones en IA dentro de Reino Unido, evitando que el campo quede dominado únicamente por grandes corporaciones tecnológicas estadounidenses con amplios recursos financieros. Respaldados por UK Research and Innovation (UKRI) y con acceso a potentes infraestructuras informáticas valoradas en decenas de millones de libras, los centros pretenden competir en creatividad e ideas, no sólo en capacidad de inversión.
El primer laboratorio, Science of Fundamental AI Research (SOFAIR), dirigido por el profesor David Barber en UCL y colaborando con Cambridge, Oxford y Edimburgo, unirá expertos en informática, matemáticas, estadística y neurociencia. Su misión es desarrollar modelos de IA abiertos y más asequibles, que puedan ejecutarse en hardware común, democratizando así el acceso a la tecnología.
«Aunque los sistemas actuales son impresionantes, aún presentan problemas como respuestas incorrectas», explica el profesor Barber. «SOFAIR reunirá distintas disciplinas para crear una nueva generación de modelos open source que reduzcan la dependencia de unos pocos proveedores, fortaleciendo la soberanía tecnológica británica».
El segundo laboratorio, British Open-ended Learning and Discovery (BOLD), encabezado por el profesor Jakob Foerster en Oxford con colaboración de UCL e Imperial College London, se centrará en cómo aprenden las máquinas y en desarrollar sistemas capaces de adaptarse a nuevas situaciones y entornos, con aplicaciones prácticas en el trabajo, infraestructuras y servicios públicos.
«No podemos competir con los gigantes tecnológicos solo por gasto en datos y potencia», añade Foerster. «BOLD buscará nuevas maneras de crear IA más eficientes, abiertas y alineadas con las necesidades humanas».
Más allá del ámbito económico, la iniciativa responde también a criterios de seguridad nacional y autonomía tecnológica. El ministro de IA, Kanishka Narayan, destacó que esta apuesta permite al Reino Unido definir la agenda tecnológica futura y reducir la dependencia externa, reforzando la resiliencia del país. El anuncio coincidió con el 114º aniversario de Alan Turing, figura clave en la historia de la informática.
Charlotte Deane, presidenta del Engineering and Physical Sciences Research Council (EPSRC) y responsable del programa de IA de UKRI, subrayó que Reino Unido cuenta con «todos los ingredientes necesarios», desde expertos de primer nivel hasta universidades de clase mundial, para liderar ideas audaces que configuren el futuro de la IA.
Esta inversión complementa otros apoyos recientes del gobierno, como un paquete de estímulo de 10.000 millones de libras orientado al crecimiento y empleo en IA, así como financiación para supercomputación compartida que facilita el acceso de investigadores y startups a tecnología avanzada. El hilo conductor en todas estas políticas es garantizar que la innovación tecnológica sea accesible para el mayor número posible de empresas, especialmente las que no pueden afrontar los elevados costes actuales.
Durante los próximos seis años, cada laboratorio dispondrá de fondos para contratar al menos diez doctorandos, fomentando así el talento nacional en IA. Trabajarán en estrecha colaboración con el Instituto Alan Turing y otros centros de investigación de UKRI, enmarcados en una estrategia global de 1.600 millones de libras para fortalecer la posición del Reino Unido en este sector durante los próximos cuatro años.
Si bien el impacto final en la reducción de costes para las pymes británicas se evaluará a medio plazo, el gobierno deja claro que apuesta por que la principal barrera para una adopción masiva de la inteligencia artificial es el coste, no solo la capacidad tecnológica.

