El presidente de Infosys, Nandan M. Nilekani, ha afirmado que la inteligencia artificial (IA), incluso aquella capaz de escribir código, no representa una amenaza para las empresas de servicios tecnológicos, sino una oportunidad para mejorar la productividad y reorganizar el negocio. Estas declaraciones se produjeron durante la junta general anual de la compañía india el pasado martes.
Nilekani señaló que la industria atraviesa una transición tecnológica profunda y disruptiva, lo que genera incertidumbres sobre la relevancia y capacidad de crecimiento de las firmas de servicios. Según él, la automatización del código plantea la cuestión existencial sobre el rol futuro de estas empresas, pero sostuvo que «escribir software va mucho más allá de la mera programación».
El directivo destacó que el contexto empresarial es clave para ofrecer soluciones que respeten las inversiones previas y requieran una arquitectura robusta, pruebas rigurosas y una ciberseguridad sólida, aspectos que, a su juicio, la inteligencia artificial por sí sola no puede gestionar adecuadamente, pero que Infosys sí puede abordar.
Además, Nilekani aseguró que la revolución de la IA ha acelerado la necesidad de modernizar sistemas heredados, ya que muchas organizaciones buscan liberarse de la deuda técnica acumulada durante décadas, aprovechando la capacidad de la IA para reescribir código antiguo de forma más rápida y eficiente.
El presidente anticipó que esta transformación conducirá a una mayor demanda de soluciones personalizadas frente a los programas estándar, afirmando que «la oportunidad clave reside en integrar sistemas inteligentes de IA con plataformas empresariales críticas». Según él, la convergencia entre modelos inteligentes y los sistemas tradicionales de transacciones será el motor de la próxima ola de crecimiento.
Por último, Nilekani defendió la posición de Infosys ante este nuevo panorama asegurando que, a más de tres años del lanzamiento de la inteligencia artificial generativa, la compañía está más relevante que nunca y preparada para afrontar la próxima década, a pesar de las preocupaciones recientes sobre la posible reducción de ingresos en el sector debido a la automatización.

