Amazon ha reconocido que sus centros de datos consumieron aproximadamente 2.5 mil millones de galones de agua —unos 9.5 mil millones de litros— a lo largo de 2025. Sin embargo, la empresa asegura que esta cifra es considerablemente menor en comparación con otros gigantes tecnológicos y que sigue comprometida con su objetivo de ser «agua positiva» para 2030, lo que implicaría devolver más agua al medio ambiente de la que se utiliza.
En una publicación oficial, Amazon detalló que el consumo de agua a nivel global en sus instalaciones de datos fue de 0,12 litros por kilovatio-hora (L/kWh) durante el año pasado. Como referencia, Microsoft registró un consumo de 0,27 L/kWh en 2025, mientras que Meta alcanzó 0,19 L/kWh en 2024. Google, por su parte, fue la empresa más intensiva en agua, con 1,15 L/kWh en ese mismo año.
Amazon destaca que aproximadamente el 90% de sus centros utilizan sistemas de enfriamiento con aire libre, que no requieren agua, aunque recurren a métodos evaporativos solo en las jornadas más calurosas. La iniciativa para ser «agua positiva» incluye la captación de agua de lluvia y el reciclaje de aguas residuales, estrategias que ya han avanzado en un 75% desde su anuncio en 2022.
Estos datos surgen en un momento de creciente rechazo social hacia la construcción de centros de datos en Estados Unidos, donde estudios indican que la población expresa inquietudes debido al consumo eléctrico, la estética de las infraestructuras y el alto uso de agua. Por ejemplo, un informe reveló que las instalaciones de Google en The Dalles, Oregón, consumen más de una cuarta parte de toda el agua utilizada en esa localidad.
El auge de la inteligencia artificial y el aumento de centros de datos están impulsando la demanda de agua, dado que los servidores especializados requieren más refrigeración. En 2022, Microsoft reportó un incremento del 34% en el consumo de agua en sus centros, atribuible a la creciente implementación de sistemas de IA generativa.
Además, diversas nuevas instalaciones en Estados Unidos se están planificando en zonas ya afectadas por sequías, lo que eleva las preocupaciones en torno a la sostenibilidad de estos proyectos. A pesar de estas dificultades, Amazon insiste en que continúa desarrollando frentes tecnológicos y medioambientales para minimizar su impacto hídrico, consciente de la importancia de preservar recursos críticos en el contexto del calentamiento global.

