Los océanos esconden algunas de las soluciones más sofisticadas que ha desarrollado la naturaleza y representan una fuente inagotable de inspiración para la robótica del futuro. En este contexto, la unidad de investigación en Robótica Suave Bioinspirada, dirigida por Barbara Mazzolai, codirectora de robótica del Istituto Italiano di Tecnologia (IIT), ha creado un innovador brazo robótico inspirado en el pulpo.
Este brazo, compuesto por materiales blandos que imitan la flexibilidad de los tentáculos, incorpora ventosas artificiales equipadas con tecnología sensorial avanzada capaz de detectar el contacto, estimar la intensidad y dirección de la fuerza aplicada y ejecutar movimientos autónomos para agarrar objetos. Gracias a estas prestaciones, el dispositivo puede operar eficazmente en entornos complejos, especialmente bajo el agua, donde la manipulación remota y precisa resulta especialmente desafiante.
El desarrollo representa un avance significativo en la robótica marina, abriendo nuevas posibilidades para la exploración y el trabajo en ambientes acuáticos, a la vez que demuestra el potencial de la bioinspiración para mejorar la interacción de los robots con su entorno.

