Bristol y Edimburgo impulsan el auge del empleo en innovación en Reino Unido y reducen la brecha con Londres

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Bristol y Edimburgo están consolidándose como motores inesperados de la economía innovadora en Reino Unido, registrando el mayor crecimiento en plantillas de empresas tecnológicas, spin-offs universitarios y titulares de patentes, según un reciente estudio que también destaca la persistente desigualdad en la financiación respecto al denominado «triángulo dorado».

Entre 2019 y 2024, el número de empleados en compañías innovadoras en Bristol se incrementó un 65%, mientras que en Edimburgo aumentó un 43%. Estos incrementos superan ampliamente a Oxford, que creció un 40%, y Cambridge, con un 26%, en un análisis que incluyó casi 40.000 empresas.

El informe, realizado por la firma Beauhurst, define como «empresa innovadora» a aquella que sea spin-out universitario, haya recibido subvenciones de innovación mayores a £100.000, posea patentes o haya captado inversión de capital en tecnología.

A pesar del crecimiento en estas regiones, el capital de riesgo sigue concentrado en el sureste inglés: un 80% de las inversiones se destinan a Londres, Oxford o Cambridge. Esta realidad reaviva el debate sobre si las políticas públicas de «nivelación» están siendo reflejadas en el sector privado.

Karim Bahou, responsable de innovación en Sister, el distrito innovador de Manchester que encargó el estudio, explicó que esta investigación busca revelar las causas estructurales que mantienen esta brecha en la financiación regional.

Manchester destaca también como un centro clave: por cada 1.000 habitantes, la ciudad cuenta con dos empresas innovadoras, igualando la proporción de Londres.

Bahou aboga por que las ciudades fuera del triángulo dorado formen “corredores de innovación” que faciliten la colaboración recurrente en inversión y desarrollo empresarial, permitiendo así un flujo más libre de capital, talento y propiedad intelectual entre regiones.

Scotland está a la vanguardia con el corredor Edimburgo-Glasgow, que ha creado 448 alianzas, entre ellas 378 inversiones y 70 subvenciones, convirtiéndose en la red de innovación interurbana más integrada del país.

“En Escocia observamos vínculos sólidos entre Glasgow y Edimburgo. Es un modelo que podría replicarse en el resto del Reino Unido,” señaló Bahou.

El informe recomienda asimismo que los incentivos fiscales para investigación y desarrollo se transfieran a autoridades regionales, que se creen fondos de inversión regionales específicos para aumentar las operaciones fuera de Londres, y que se desarrollen distritos físicos de innovación, como el propio Sister, para retener talento y propiedad intelectual localmente.

“Contamos con fondos como el Northern Powerhouse Fund, que son excelentes. Deberíamos reforzar iniciativas que potencien regiones específicas y sus fortalezas,” añadió Bahou. “Sin embargo, los inversores deben venir a descubrir los negocios innovadores que están surgiendo en el norte.”

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