Hace una semana, la administración Trump aplicó una prohibición implícita sobre los modelos de inteligencia artificial Mythos y Fable 5 de la empresa Anthropic, alegando riesgos para la seguridad nacional. Desde entonces, la polémica no ha hecho más que intensificarse, poniendo de manifiesto tensiones entre la industria tecnológica, el gobierno y la comunidad de expertos en ciberseguridad.
El Departamento de Comercio emitió una orden de control de exportaciones que impide el acceso a dichos modelos a cualquier persona extranjera dentro o fuera de Estados Unidos, incluyendo empleados de Anthropic. Ante la imposibilidad de cumplir con estas restricciones, la compañía optó por retirar los modelos temporalmente para todos sus clientes.
La justificación oficial señala que estas herramientas podrían ser utilizadas para vulnerar sistemas militares o de inteligencia, aludiendo a que se trata de tecnología de doble uso con un alto riesgo de ser desviada para fines malignos. Sin embargo, esta explicación ha sido puesta en duda por figuras destacadas de la ciberseguridad como Katie Moussouris, pionera en bug bounty y asesora en políticas de seguridad, quien tildó el argumento de exagerado y confuso.
Según Moussouris, el propio informe que motivó la acción gubernamental fue elaborado por Amazon. En él, se probó que cuando los modelos fueron alimentados con código abierto con vulnerabilidades conocidas, se negaron inicialmente a señalar fallos, pero ante una orden directa para corregir el código, lo hicieron, generando parches efectivos. Más que un riesgo, esto sería una ventaja para los equipos defensores, quienes necesitan precisamente este tipo de asistencia para fortalecer sus sistemas.
Numerosos expertos en ciberseguridad, más de cien, firmaron una carta conjunta alertando de que impedir el acceso a estas tecnologías perjudica la capacidad defensiva frente a ataques. Además, investigadores señalan que capacidades similares ya se encuentran en modelos de código abierto y desarrollos extranjeros, por lo que el bloqueo a Anthropic resulta probablemente ineficaz y contraproducente.
Este episodio se suma a tensiones previas entre Anthropic y entidades gubernamentales como el Pentágono, que en meses anteriores excluyó a la empresa de contratos por negarse a permitir el uso de sus tecnologías para vigilancia interna o armamento autónomo. Algunos empleados de Anthropic han expresado sentirse acosados o señalados injustamente, mientras que el gobierno no ha ofrecido explicaciones públicas detalladas.
El debate plantea así preguntas clave sobre cómo abordar la regulación de tecnologías duales en inteligencia artificial, equilibrando la innovación, la defensa nacional y la transparencia. Mientras tanto, la controversia con Mythos y Fable continúa abierta, y el futuro de estos modelos queda en suspenso a la espera de negociaciones entre Anthropic y las autoridades.

