En un momento crítico para la empresa, Kyndryl, la antigua división de infraestructura global de IBM, ha dado acciones valoradas en miles de dólares a sus principales ejecutivos justo cuando anuncia un importante programa de despidos. Según documentos presentados a la SEC el 5 de junio de 2026, el presidente y CEO Martin Schroeter recibió 19.406 acciones a un valor de 12,25 dólares por título. Además, el presidente del grupo, Elly Keinan, recibió 133.894 acciones, y el director financiero interino, Harsh Chugh, otras 651 acciones, con fecha de transacción fijada el 6 de marzo de 2026.
Aunque estas asignaciones de acciones fueron aprobadas antes del anuncio de los recortes, su materialización en plena campaña de reducción de plantilla ha generado el desconcierto y la frustración de muchos empleados que temen por su futuro laboral. Un trabajador anónimo criticó que mientras la empresa reparte acciones millonarias a sus directivos, los trabajadores reciben cartas de despido, sin subidas salariales ni bonificaciones.
Un portavoz de Kyndryl explicó que estas notificaciones a la SEC son rutinas que reflejan la consolidación de acciones ya concedidas y nuevas asignaciones anuales, habituales en esta época del año. Sin embargo, la realidad financiera de la compañía no es fácil: tras un ejercicio fiscal cerrado el 31 de marzo de 2026 con ventas estancadas y reducción de beneficios, Kyndryl inició un proceso para reducir costes en varios países.
En Reino Unido, por ejemplo, comenzó un periodo de consulta de 45 días para recortar al menos un centenar de empleos. En primera instancia, la empresa intenta que haya voluntarios para aceptar paquetes de indemnización equivalentes a cuatro meses de salario, pero si no se alcanza el objetivo, los despidos serán forzosos. La firma aún no ha detallado la cifra exacta de puestos afectados, aunque adelantó en su llamada de resultados para 2026 que destinaría 200 millones de dólares a indemnizaciones. En total, Kyndryl cuenta con 73.000 empleados en todo el mundo.
El balance entre la retribución de los empleados y la de los altos cargos ha provocado críticas severas: el salario medio de un trabajador de Kyndryl en 2025 fue de 39.464 dólares, muy bajo en comparación con los 15,8 millones otorgados a Schroeter en acciones, según un documento oficial. Los empleados dudan además de la estrategia de diversificación de la empresa hacia la inteligencia artificial y la integración de servicios en la nube para gigantes como AWS, Microsoft y Google, en un mercado que ha reducido los contratos tradicionales de gestión de infraestructuras al desplazarse masivamente al cloud computing.

