La educación empresarial está en plena transformación ante la irrupción de la inteligencia artificial, cambios en las expectativas laborales y una creciente demanda de carreras con propósito. En una entrevista con Antonella Moretto, decana asociada de programas abiertos en POLIMI Graduate School of Management, se aborda cómo la autoconciencia, el pensamiento crítico y el desarrollo humano se han convertido en el eje central para formar a los futuros gestores capaces de afrontar un mundo cada vez más complejo y tecnológico.
La pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión para Antonella Moretto, quien comprendió que la educación empresarial debe anteponer el cuidado de las personas y la experiencia comunitaria antes que la mera transmisión de conocimientos técnicos. Desde 2013, sus investigaciones sobre sostenibilidad revelaron una brecha significativa entre la formación académica y las competencias requeridas para afrontar retos estratégicos, éticos y organizativos en las empresas, donde la rapidez con la que evoluciona el mundo supera el ritmo con que se actualizan los planes formativos.
Este contexto motivó el rediseño del MBA de nueva generación centrado en la autoconciencia y las emociones, aspectos frecuentemente relegados en la educación tradicional, pero fundamentales para gestionar el liderazgo humano más allá de las habilidades técnicas. La integración de competencias de vida junto al conocimiento empresarial redefine cómo los estudiantes comprenden el éxito profesional, enfatizando la conexión con sus valores y el porqué de sus decisiones, lo que genera una mayor satisfacción y compromiso laboral a largo plazo.
Ante el creciente protagonismo de la inteligencia artificial en los procesos educativos, Moretto advierte sobre el riesgo de que esta tecnología fomente atajos cognitivos, reduciendo el desarrollo del juicio y el razonamiento ético. Por ello, POLIMI GSoM apuesta por equilibrar el uso de la IA con mecanismos de aprendizaje experiencial que permitan a los alumnos tomar decisiones bajo incertidumbre real y reflexionar profundamente sobre los problemas, fomentando un liderazgo más consciente y responsable.
Para cultivar cualidades humanas como la empatía, creatividad y juicio, la escuela ha integrado en su currículo disciplinas como psicología, filosofía y sociología, y apuesta por metodologías inmersivas que incluyen proyectos con empresas reales, simulaciones y roles activos. Además, ofrece coaching, mentoría y apoyo psicológico personalizado, reconociendo que el desarrollo interno es tan importante como el técnico para liderar en entornos dinámicos.
Moretto compara el liderazgo ante el cambio constante con el surf: un arte para adaptarse y moverse fluidamente dentro de un sistema complejo, diferenciando lo esencial del ruido para mantenerse enfocado. Esta mentalidad basada en principios fundamentales es la que deben cultivar los futuros líderes para afrontar las incertidumbres con confianza y claridad.
Finalmente, la educación empresarial del futuro se perfila como un proceso integral que va más allá de preparar profesionales para puestos de trabajo, orientándose hacia formar agentes de cambio conscientes y responsables, capaces de generar impacto económico, social y ambiental. La combinación entre innovación tecnológica y desarrollo humano será clave para esta nueva etapa que integra la personalización del aprendizaje, la sostenibilidad y la colaboración continua con el entorno laboral real.

