Hoy en día, Postgres se posiciona entre los sistemas de bases de datos más utilizados en el mundo, pero su origen y evolución fueron todo menos fáciles. Si no fuera por una comunidad excepcionalmente dedicada de contribuyentes de código abierto, probablemente habría quedado como otro proyecto olvidado, similar a Ingres, la base de datos de la que derivó (“Postgres” significa “Post-Ingres”). Michael Stonebraker, creador de ambos sistemas y pionero indiscutible en el campo de las bases de datos, recordó en la conferencia PGDay en Boston la trayectoria compleja de esta base de datos de código abierto, que surgió décadas antes de que se popularizara el término «open source».
Stonebraker abandonó el desarrollo de Postgres a mediados de los 90, pero en lugar de desaparecer, el proyecto fue rescatado por una comunidad voluntaria comprometida que adaptó el código y añadió soporte para SQL manteniendo la arquitectura extensible original. Tres décadas después, esta base de datos independiente se ha convertido en el pilar fundamental para la infraestructura en la nube moderna.
La historia de las bases de datos relacionales comienza en 1970 con Ted Codd, quien propuso almacenar datos en tablas accesibles mediante un lenguaje de consulta de alto nivel. IBM implementó esta idea en System R y creó SQL, que luego se incorporó a DB2. Stonebraker, entonces profesor en UC Berkeley, desarrolló Ingres como una implementación comercial, usando QUEL como lenguaje de consulta. Pero en los años 80, decidió reinventar el concepto y nació Postgres, diseñado para manejar tipos de datos complejos que iban más allá de los números y textos básicos.
Postgres se destacó por su capacidad para integrar tipos de datos abstractos (ADT) y permitir extensiones personalizadas en funciones y operadores, anticipando las necesidades de la era digital. Si bien algunas características iniciales como el motor de reglas y la recuperación ante fallos no prosperaron, el concepto de extensibilidad y los ADTs sentaron las bases que hoy sustentan la mayoría de sistemas modernos. Este avance fue clave para que Stonebraker recibiera el premio Turing en 2014.
En 1995, dos estudiantes de Berkeley revitalizaron Postgres abandonando QUEL y adoptando SQL, dando origen a PostgreSQL. Esta transformación fue posible gracias a un grupo de programadores voluntarios que han impulsado el proyecto desde entonces sin afiliación corporativa directa, garantizando su independencia y apertura.
Actualmente, plataformas líderes como Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud ofrecen servicios basados en Postgres, que sirve también de base para otras bases de datos como CockroachDB, YugoByteDB y TimeScaleDB. Esto demuestra la confianza del sector tecnológico en este sistema como un estándar fiable y flexible.
Aunque Postgres tiene un lugar destacado en el ranking DB-Engines, por debajo de Oracle, MySQL y Microsoft SQL Server, sigue ganando cuota de mercado gracias a su capacidad para adaptarse a las nuevas tendencias —desde bases de datos geoespaciales a documentos JSON— y a la calidad de su código y optimizador.
A pesar del respaldo de la comunidad, Postgres todavía carece de ciertas funcionalidades presentes en bases de datos comerciales, como el cifrado a nivel de archivo (TDE), una característica requerida para cumplir normas de seguridad como PCI DSS. El desarrollo de TDE ha sido complicado y está estancado debido a la complejidad técnica y a la filosofía del proyecto, que prioriza la solidez y utilidad técnica sobre cumplir requisitos regulatorios estrictos sin valor técnico claro.
Como explica Bruce Momjian, uno de los principales colaboradores, Postgres mantiene una política conservadora en cuanto a la inclusión de nuevas funcionalidades, priorizando su valor real para los usuarios. Este enfoque ha permitido que la base de datos se mantenga flexible y accesible para un amplio espectro de usuarios, lo que puede considerarse un gran éxito en el mundo del software abierto.

