¿Quién será el próximo canciller del Reino Unido tras la marcha de Keir Starmer?

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Con Sir Keir Starmer cediendo su puesto, Andy Burnham, el recién elegido diputado por Makerfield, se perfila casi como el próximo primer ministro británico. Sin embargo, lo que acapara las conversaciones en Westminster y los mercados es la designación de su sustituto en el número 11 de Downing Street, el despacho del canciller, uno de los cargos más poderosos del país.

Muchas voces dentro del Partido Laborista opinan que Burnham buscará un canciller de plena confianza en vez de mantener a la actual, Rachel Reeves. El o la responsable del Tesoro asumirá una agenda cargada de retos: una deuda pública elevada, un crecimiento económico lento, una reforma incompleta del sistema de bienestar, aumentos en compromisos de defensa y el impacto económico derivado del conflicto entre EE. UU. e Israel contra Irán. Todo un desafío incluso para políticos experimentados, y una decisión que trascenderá más allá de Whitehall.

La llegada de Burnham también ha inquietado al mundo empresarial. Ocho de cada diez propietarios de pequeñas y medianas empresas expresan su preocupación por el impacto que su hipotético gobierno podría tener en sus negocios.

Wes Streeting

El favorito en las casas de apuestas es Wes Streeting, ex candidato a líder del partido que apoyó abiertamente a Burnham en lugar de presentarse para el cargo máximo. Su respaldo podría traducirse en una recompensa en forma de cancillería. Algunos, como el economista Lord Jim O’Neill –asesor de Burnham–, advierten sobre elegir por lealtad y no por méritos, enfatizando que varios aspirantes esperan ser premiados por su apoyo político.

En cuanto a la sintonía con Burnham, hay dudas: mientras el nuevo primer ministro es percibido como más dispuesto a gastar para estimular la economía, Streeting tiene fama de ser más favorable a las políticas de mercado y crecimiento. Además, podría verse como un canciller con ambiciones futuras para llegar a primer ministro, complicando la estabilidad política.

Ed Miliband

El segundo favorito es Ed Miliband, ex líder laborista, quien mantiene una visión política más alineada con Burnham. Según Paul Johnson, ex director del Instituto de Estudios Fiscales, esta concordancia sería una ventaja clave para una coordinación efectiva entre el Número 10 y el 11.

Su experiencia en Hacienda y política económica le da peso para convencer a los mercados, según Nick Macpherson, ex secretario permanente del Tesoro, quien lo considera uno de los pocos con talento y autoridad para implementar una estrategia fiscal coherente. No obstante, Miliband también enfrenta críticas por su promoción de objetivos medioambientales que algunos creen que han elevado los precios energéticos en Reino Unido, un aspecto que podría condicionar la reacción de los inversores.

La líder sindical Sharon Graham advierte que su postura contra nuevas perforaciones petroleras podría perjudicar la creación de empleo, usando la metáfora de una «soga al cuello» para la economía.

Pat McFadden

Menos probable pero considerado por algunos como el candidato más capacitado, Pat McFadden cuenta con experiencia en responsabilidades económicas y sociales claves. Actualmente secretario de Trabajo y Pensiones, su conocimiento en bienestar social lo posiciona para liderar una esperada reforma en ese ámbito.

Los analistas ven en él una opción segura y estable para los mercados, pero políticamente podría no encajar en la búsqueda de Burnham por un cambio claro respecto a la era Starmer.

Yvette Cooper

La ministra de Exteriores, Yvette Cooper, podría ser la figura de consenso. Con experiencia que incluye su paso como secretaria jefe del Tesoro durante el gobierno de Gordon Brown, ofrece un perfil intermedio entre las opciones más conocidas, aunque su perfil es menos claro para el público y los mercados.

Rachel Reeves

Existe también la posibilidad de que Rachel Reeves continúe en el cargo, aunque parece remota dada su estrecha vinculación con Starmer. Su presencia en la foto oficial tras la jura de Burnham y su ausencia en el discurso de renuncia de Starmer son indicios de un cambio probable, pero el propio O’Neill aconseja a Burnham definir primero sus prioridades políticas antes de decidir.

Otros candidatos

Además de estos principales aspirantes, la lista incluye nombres menos convencionales como la ministra del Interior Shabana Mahmood, el ex secretario de Defensa John Healey, así como Darren Jones, secretario jefe del primer ministro, y Torsten Bell, ex director ejecutivo de la Resolution Foundation.

Aunque el puesto de canciller siempre atrae a muchos por su poder y visibilidad, el contexto económico actual es difícil. La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria advierte sobre la delicada situación financiera del Reino Unido y los riesgos crecientes, lo que deja poco margen para errores en las decisiones económicas del próximo gobierno.

Por eso, la elección del canciller será observada con atención no solo en Westminster sino también en los mercados y en el sector empresarial, ansiosos por un rumbo claro tras el fin del período Starmer.

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