El wind shear, o cizalladura del viento, consiste en una rápida variación en la velocidad o dirección del viento, y es una de las principales causas de accidentes en la aviación, estando implicado en el 18% de los siniestros aéreos durante 2022. La capacidad de anticipar estos fenómenos es crucial para que los pilotos eviten áreas peligrosas y garanticen vuelos más seguros.
Actualmente, la detección de wind shear a bordo de las aeronaves se basa en el factor F, un índice que combina datos del viento y la velocidad del avión en tiempo real. Sin embargo, este método no permite anticipar eventos futuros de cizalladura del viento.
Un avance significativo ha llegado con un nuevo sistema basado en aprendizaje automático capaz de predecir el wind shear con hasta 15 segundos de antelación, manteniendo un margen de error inferior al 5%. Este desarrollo tecnológico supone un salto adelante en la prevención de accidentes relacionados con condiciones atmosféricas adversas, brindando a las tripulaciones un valioso margen para reaccionar y modificar sus trayectorias.

